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Diego Rosero y Briggitte Méndez siguen atados a la historia

 

Por ORLANDO RUSSO DÍAZ

Patincolombia.com

 

Diego Rosero sigue siendo el “récorman” de Colombia en cuanto a los poseedores de registros mundialistas se refiere. Claro, la noticia sobre los tiempos cogió vigencia desde cuando en los Campeonatos Europeos de Naciones, que terminaron el pasado fin de semana en territorio italiano, cuatro de los registros más codiciados fueron batidos, entre ellos, el que ostentaba la cartagenera Cecilia Margarita Baena en la prueba de los 500 metros durante el certamen orbital celebrado en Barrancabermeja 2000; así como el de los 10.000 metros ruta que tenía en su poder la vallecaucana Briggitte Méndez desde Sulmona, Italia 2004.

 

Diego mantiene todavía la referencia mundial en dos de las pruebas más completas que tiene este deporte y por el cual en el 2002, en Oostende, Bélgica, fue considerado como el mejor patinador del mundo, ese certamen mítico que le reportó al equipo nacional 13 medallas de oro.

 

El patinador nariñense mantiene en su poder los récords mundiales de la combinada y la eliminación. En los 10 mil metros paró los registros en 15:10.630, mientras en los 15 mil nubló el tiempo con 23:06.120.

 

Para quienes tuvimos la fortuna de vivir intensamente ese mundial en suelo belga, fue la demostración fehaciente que un rey moría pero nacía otro. El mismo estadounidense Chad Hedrick le entregaba su cetro al colombiano, resignando prácticamente su era como el más grande de todos los tiempos.

 

El mismo Chad no se cansaría de elogiar el extraordinario desempeño de Rosero y un año después lo llevaría a sus filas para cerrar una espectacular carrera en las ruedas, pues durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín, comenzaría un nuevo capítulo en su profesión.

 

Luego las cosas no saldrían bien y Rosero mantendría un intervalo irregular de sus actuaciones, sin perder, claro está, esa pasta de campeón que tiene cada vez que se presenta en una pista o un circuito. Hoy sigue corriendo como profesional en el equipo del Rollerblade.

 

En ese mundial histórico de Oostende, o para ser más concretos, en la población de Zandvoorde, distante unos cuantos kilómetros de la concentración de todos los equipos, otra colombiana, repitiendo la actuación de Cecilia Baena, cuando siendo juvenil le fue avalado su récord, su también paisana Kelly Martínez, volaría literalmente en la pista de asfalto en los 15.000 metros con 25:18.75.

 

Este récord le duraría dos años, antes de que su compatriota, la vallecaucana Briggitte Méndez, se lo pulverizara por muy poco en el marco de los Campeonatos Mundiales de L’Aquila-Sulmona, Italia en el 2.004. Cronometró 25:18.298.

 

En esos mismos campeonatos mundiales, también recordados con mucha alegría, pues se cristalizó aún más nuestra fama de gran potencia de este deporte, la menuda patinadora caleña haría suyo el récord de los 10.000 metros ruta con 16.27.494, tiempo que después batiría la alemana Gegner en los pasados Campeonatos Europeo de Naciones hace apenas unos días.

 

Pero Briggitte sigue en el selecto grupo de históricos, pues su tiempo de los 15.000 en la pista sigue vigente.

 

Marcaron el camino

 

Pero los récords mundiales tuvieron en el ayer a dos grandes protagonistas. En 1988, ese mismo año donde Guillermo León Botero (Q.E.P.D.) saltó al panorama mundial al ganar, a sus 16 años, sendas medallas de plata en Cassano de’Adda, Italia (cuando todavía se corría en chasis de cuatro ruedas convencionales y los “azzurris” dominaban esta disciplina), elevó su nombre en la lista de los históricos al dominar el registro orbital en la distancia de los 1.000 metros con 1:23.090. Para ser exactos, lo logró en Medellín el 4 de diciembre de ese año.

 

Un año después, Bello, Antioquia, se convertiría en el primer Campeonato Mundial (Ruta) que vería por primera vez a tres colombianos en lo más alto del podio. Primera fue Claudia Ruiz, quien le correspondió inaugurar el Mundial con la presea dorada de los 300 metros contra el cronómetro.

 

Luego vendría Luz Mery Tristán y el cierre espectacular para los dueños de casa tendría a Guillermo como protagonista en la prueba australiana o por eliminación, en una noche fantástica, con diluvio y todo, que selló la presentación que marcó un hito en la historia del patinaje nacional.

 

Con todos estos argumentos, la misma Luz Mery se batiría contra el crono en la serie de los 2.000 metros para sellar su suerte con un 3:07.040 el 12 de noviembre de 1990.

 

Otros “récordsman” que tuvieron su sitial fueron el antioqueño Carlos Alberto Penagos, en el esfuerzo personal de los 300 metros en 1998 en la pista de asfalto del estadio “Atanasio Girardot” y el propio cartagenero Jeisson Martáns, quien hizo lo propio en el 2005 en Bogotá, en la prueba CRI 200 metros.

 

Todo esto da para que los todavía escépticos sigan convenciéndose de que no es casualidad el hecho de que Colombia sea la gran potencia mundial y que todos, quienes de alguna u otra forma hemos aportado nuestro granito de arena, nos sintamos tan orgullosos de esta disciplina.