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LOS “LUJOS” QUE NO SE PUEDE DAR EL PATINAJE COLOMBIANO

 

 

 

Por ORLANDO RUSSO DÍAZ

Patincolombia.com

Después de la referencia bien alta que dejó, en cuanto a organización, el Campeonato Nacional Interligas, lo que pasó en Cúcuta durante el Interclubes el pasado fin de semana es uno de esos “lujos” que no se puede dar el patinaje colombiano, y más cuando en nuestro país ya estamos curtidos en estas lides, con una dirigencia con toda la experiencia del mundo para celebrar cualquier tipo de certámenes.

 

Las cartas quedaron sobre la mesa luego del “descalabro” organizativo exhibido por la Liga de Patinaje de Norte de Santander en el pasado Nacional Interclubes, el cual se erigirá, a partir de este momento, en el fiel ejemplo de lo que NO se debe hacer cuando se quiera organizar un evento: No hubo garantías en muchas cosas, por ejemplo:

 

A la Comisión Nacional de Carreras, en cabeza del señor Alberto Herrera, no le quedó más remedio que suspender la primera jornada hasta que no hubiese servicio de ambulancia y personal paramédico.

 

Muchas veces se le insistió al presidente de la Liga Nortesantandereana, Gabriel Francisco García Rey, para que subsanara el problema; pero hizo caso omiso a la petición hasta cuando la Federación tomó la decisión de aclarar lo que estaba aconteciendo y confirmar la suspensión.

 

El titular de la Liga sede se vino lance en ristre contra la Federación, especialmente contra Herrera Ayala, a quien le pidió abandonar la ciudad “pues no era persona grata”. Sino estoy mal, esto es una amenaza. Palabras soeces de grueso calibre, ¡de muy grueso calibre”, se desprendieron de la boca de un dirigente que comenzó su evento con el pie izquierdo.

 

A ello se le sumaron los problemas técnicos que profundizaron la crisis organizativa que siempre presentó el Interclubes. La fotocelda no funcionó porque el portátil no llenaba los requerimientos electrónicos y ni siquiera hubo servicio de internet, que ya no es una recomendación sino una obligación de los certámenes tipo Federación.

Y por si fuera poco, las pruebas de ruta, que se debían disputar en el municipio de Zulia, a 20 minutos de Cúcuta, rebozaron la copa. Ni el más optimista hubiese proyectado su aval para permitir correr cualquier competencia en la capa asfáltica de la cancha del Colegio “Francisco de Paula Santander” cuando un día antes se le estaba aplicando el material para la superficie definitiva.

 

Y qué decir del tratamiento administrativo que le dio la organización para con sus obligaciones. Los jueces internacionales fueron convencidos de no ir a Cúcuta con el fin de ahorrar dineros porque la Liga estaba en aprietos económicos.

 

Lo mismo les pasó a los delegados de la Federación, que recibieron la misma llamada para ahorrarse lo que representa los gastos de los directivos. El propio Alberto Herrera tuvo que regresar a Bucaramanga en su propio automóvil sin los viáticos respectivos aprobados por Asamblea. A última hora la organización salió con el cuento de ofrecerle un pasaje de regreso en avión so pena de vencerse en caso de no hacerse efectivo, cuando liga y directivo habían llegado a un acuerdo para abaratar los costos de desplazamiento.

 

Terrible, desde cualquier punto de vista, que en pleno siglo XXI y ad portas del duodécimo campeonato mundial que se organiza en nuestro país, desde cuando en 1980 se organizó en Bogotá el de Artístico. Como para refrescar la memoria, Colombia tiene a su haber la organización de los siguientes mundiales: Mundial de Artístico (Bogotá 1980); Mundial de Ruta (Bogotá 1984); Mundial de Artístico (Bogotá 1996); Mundial de Hockey (Bogotá-Manizales 1988); Mundial de Ruta (Bello 1990); Mundiales de Artístico (Girón 1995); Mundial Juvenil de Carreras (Barrancabermeja 1996), Mundial de Clubes (Bogotá 1997), Mundiales de Artístico (Bogotá 1999); Mundiales de Velocidad (Barrancabermeja 2000) y Mundial de Hockey convencional (Cali 2000).

 

Entonces no puede ser posible que esto siga pasando. No nos podemos dar el lujo de improvisar con ligas como la de Norte que ya es reincidente; que ya el año pasado había dado muestras de su poca evolución organizativa cuando hay rectoras que se han ganado con creces la confianza.