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UN MOSQUETERO ES EL NUEVO PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN COLOMBIANA DE PATINAJE

 

Por ORLANDO RUSSO DÍAZ

patincolombia.com

 

Desde cuando en 1990 se despidió como juez internacional de las pistas del mundo, invitado por el Comité Internacional de Carreras, CIC, al Campeonato Mundial de Ruta en Roma, la vida dirigencial para Rubén Darío Delgado entró en evolución, pues su perfil como presidente de la Comisión Nacional de Juzgamiento había cerrado ya un ciclo.

 

Pero fue en 1997 cuando recibiría el reconocimiento a su labor por parte de los presidentes de las diferentes ligas, al ser elegido como miembro del Órgano de Administración de la Federación Colombiana de Patinaje como su vicepresidente.

 

Y no era para menos, pues sus organizaciones como director general del Primer Panamericano Juvenil en Barrancabermeja en 1994; los Campeonatos Mundiales de Patinaje Artístico Juvenil y Mayores en Girón y el mismo Mundial Juvenil de Carreras en el ‘puerto petrolero’, les entregaron sus credenciales como uno de los mejores dirigentes de este país.

 

Como mosquetero de su paisano Carlos Orlando Ferreira Pinzón, supo defender la visión de un presidente que llevó a esta disciplina a convertirse en la gran potencia deportiva que hoy es. Fue a través de su trabajo incondicional, desde la gerencia de la rectora nacional, que este bumangués asimiló cada una de las pautas que nos condujeron en una década a estar en el nivel técnico que hoy ostentan los patinadores colombianos.

 

Ese mosquero lidió batallas; se entregó humildemente a la causa; tuvo el carisma suficiente para integrar cada una de las expectativas de las ligas afiliadas y convenció, con su experiencia y diplomacia, que dichos niveles remotamente sospechados podrían encontrar la luz siempre y cuando todos fuéramos concientes de que los proyectos son válidos si hay procesos claros pero ante todo, si existe ese espíritu de “Uno para todos, y todos para Uno”.

 

Hoy, ya en la presidente de la Federación, tras la licencia solicitada por su titular, de ese hombre que moldeó con letras doraras su condición de dirigente, hasta convertirse, con reconocimiento nacional de todas las esferas sociales de este país, en uno de los ejemplos vivos a seguir, ya todo está aprendiendo, pues tuvo a un gran maestro. Ahora, en su nueva etapa, espera recapitular su experiencia, seguir la senda victoriosa con su equipo ganador y acomodarse a las variables circunstancias del deporte, para seguir construyendo ese futuro que hoy en día nos mantiene más animados que el presente mismo.

 

A Rubén Darío Delgado toda la suerte del mundo en una etapa dirigencial que también lo llevará a estar en la baraja de los mejores dirigentes de la historia deportiva de Colombia y a Carlos Orlando Ferreira, un hasta luego, pues esperamos verlo pronto en lo que mejor sabe hacer: Visionar. Cómo le caería de bien que un dirigente de las cualidades y calidades humanas de Ferreira estuviera al frente del deporte nacional. No hay nadie que puede hacerlo tan bien como este santandereano.

 

Aunque vale la penda advertir que el mismo Ferreira no sólo se dedicará a sus deberes constitucionales en su envestidura de Concejal de Bogotá, pues en el papel también estarán sus obligaciones como presidente de la Confederación Panamericana de Patinaje; vicepresidente del Comité Internacional de Carreras y también como vicepresidente de la Federation Internacional de Roller Sports (FIRS).